11 DE JUNIO 2017, LLAMADO A LA SOLIDARIDAD CON LXS PRESXS ANARQUISTAS DE LARGA CONDENA

LA COMUNICACIÓN ES UN ARMA

A estas alturas es plausible hablar del aislamiento y el silencio que las prisiones se esfuerzan por imponer. Cada semana otro de nuestrxs amigxs encarceladxs nos dice que su correo se le esta interviniendo, los teléfonos de su unidad se encuentran «rotos», o que nuestras publicaciones están siendo rechazadas sin ningún recurso.

Para nosotrxs, uno de los elementos más emocionantes del 11 de junio del 2016 fue la proliferación de palabras e ideas compartidas entre y para lxs prisionerxs anarquistas. Junto con la difusión de la solidaridad internacional y el mantener los nombres de nuestrxs compañerxs, nuestra contribución para facilitar esa comunicación es una de nuestras tareas más importantes. Mientras que el punto de partida de nuestro proyecto fue el apoyo a Marius Mason y Eric McDavid (de los cuales, el primero permanece encarcelado en una unidad extremadamente restrictiva, mientras que el segundo ha sido liberado!), ha sido a través de una red de comunicaciones que hemos expandido el alcance de nuestro proyecto de solidaridad con lxs presxs anarquistas de larga condena en todo el mundo. Este año, estamos tratando de enfatizar esta comunicación.

Mantener la comunicación es un salvavidas para aquellxs atrapadxs en las trampas de la represión estatal o encerradxs en sus mazmorras. Las prisiones funcionan para aislar a lxs que se encuentran dentro de estas mazmorras, para eliminarlas de la comunidad humana y como un intento de romper su voluntad. Recibir cartas y publicaciones, ser capaces de conectarse con personas ajenas a los muros, y poder invocar a la solidaridad de compañerxs en el exterior son de vital importancia para conservar la dignidad en condiciones inhumanas. Cuando Chelsea Manning intentó suicidarse, la comunicación le permitió a ella y a sus cercanxs movilizarse y actuar. Para lxs prisionerxs que parecen vivir bajo la mira debido a sus actividades rebeldes, una corriente constante de cartas muestra a sus torturadorxs que tienen amigxs en el exterior y que habrá consecuencias para cualquier acción tomada en su contra. A lo largo de la huelga de las prisiones estadounidense del 9 de septiembre, las relaciones construidas a lo largo de los años permitieron conocer las huelgas de trabajo y las rebeliones que se suceden en las cárceles de todo el país, permitiendo a los simpatizantes organizar acciones contra-represivas.

No debemos, sin embargo, confundir la comunicación real con la charla distraída de la democracia liberal. En las sociedades totalitarias, hablar en voz alta puede ser subversivo a los sistemas de poder; En las democracias liberales las fortalece. Los libros de historia nos enseñan a decir la verdad al poder, permite que el poder entienda mejor nuestras frustraciones para que pueda maniobrar para socavarnos – ya sea regurgitando y desfigurando nuestras críticas como apelaciones populares o tratando de venderlas de nuevo a través de campañas de marketing. Cuanto más digamos al poder de lo mal que esta, mejor es la posibilidad de que puedan manipularnos. La propaganda en Internet es un microcosmos de tiene como función de una válvula de presión a la libertad de expresión para neutralizar el malestar social. Nos anima a decir lo que queremos, siempre y cuando en realidad no se haga nada al respecto. La libertad de expresión se convierte en un fetiche. Para las personas que nunca han experimentado un momento de libertad en toda su vida, y esta libertad de expresión se toma como la libertad misma.

Cuando la acción directa realmente ocurre, o bien es castigada como proveniente de «extrañxs», o es enmarcada para incluirla en la retórica democrática de un discurso. Después de la sublevación contra la policía en Ferguson, Missouri, la frase de Martin Luther King Jr. de que «los disturbios son el lenguaje de lo desconocido» se volvió viral porque era una forma de enmarcar el levantamiento alrededor de la libertad de expresión, las voces de los residentes de Ferguson es lo que causó los disturbios, o que sus disturbios sólo tenían como propósito amplificar sus voces.

Cuando hablamos de comunicación, no estamos hablando de «libertad de información» – la atención de los medios de comunicación y el conocimiento generalizado de las terribles prácticas y condiciones dentro de las prisiones nunca resultarán en indignación pública, ni causarán una ola de vergüenza a las Autoridades y que les afecte hasta el punto en que van a cambiar lo que están haciendo. Si bien tratando de llamar la atención sobre las cuestiones que a veces tiene lugar, no esperamos nada de las autoridades (o el «público») y sabemos muy bien que, sobre todo en las democracias, la opinión pública suele hacer muy poco para cambiar las políticas o prácticas del Estado. Estamos hablando de algo diferente: es encontrarnos y hablar con nuestrxs compañerxs como algo vital para atacar el poder y vivir una vida plena.

Dentro de las democracias liberales, las prisiones funcionan para aislar a quienes no toman el cebo de la ilusión democrática. Ampliamos las historias de aquellxs anarquistas que cumplen condena en la prisión y que han elegido la revuelta activa contra cualquier régimen de poder en lugar de jugar en los espacios de la democracia. En febrero de 2017, Eric King recibió sanciones – incluyendo la pérdida de teléfono, visitas y comisaría (compra de alimentos); El aumento del nivel de seguridad; Y la pérdida de un «buen tiempo» – por escribir poemas y dibujar caricaturas que representan la violencia hacia la Oficina de Prisiones y el gobierno en general. A principios de 2017, Sean Swain realizó una exitosa huelga de hambre de 50 días exigiendo la restauración de sus comunicaciones por correo electrónico y teléfono, que habían sido cortadas hace años debido a sus presuntas amenazas de acción directa contra funcionarixs de la prisión. En 2014, Bill Dunne recibió un «golpe» de 15 años para su libertad condicional, con la comisión de libertad condicional citando su «asociación y afiliación continuas con organizaciones anarquistas» como evidencia de que «todavía alberga opiniones antiautoritarias que no son compatibles con el bienestar de la sociedad «. Marius Mason está actualmente detenido en una prisión federal intensamente restrictiva en Carswell, Texas, que vigila y controla su comunicación con el mundo exterior e impone límites severos a su capacidad de conectar con las luchas en el exterior. Lxs compañerxs detenidxs en Italia bajo la Operación Scripta Manent se han visto restringidxs de sus correos, incluyendo una incautación permanente de todo el material de la Croce Nera Anarchica (Cruz Negra Anarquista).

A pesar de los mejores intentos del estado por entorpecer las lenguas de nuestrxs compañerxs, lxs anarquistas encarceladxs continúan contribuyendo a las luchas dentro y fuera de la prisión. Los segmentos finales de Sean Swain, el arte y la poesía de Marius, los tweets incendiarios de Jeremy Hammond y los escritos de prisión que cruzan fronteras y océanos muestran las innumerables y diversas formas que la comunicación puede tener en el vientre de la bestia.

Dicho esto, queremos compartir noticias específicas de las luchas de Marius en el interior. Este año se llenó de nuevas angustias cuando la Oficina de Prisiones desarrolló medios para aislarlo aún más. A comienzos del verano pasado, Marius empezó a ver grandes lagunas en el correo que recibía, en ocasiones pasaba semanas sin correo personal, con boletines de noticias aún más escasos. Finalmente se le reveló a través de una llamada telefónica con un amigo que FMC Carswell había estando cortando toda comunicación sobre la huelga nacional de las prisiones y por lo tanto cualquier correo personal que mencionara la huelga fuese destruido.

Incluso con estos acontecimientos más obvios Marius está entrando en su décimo año de encarcelamiento, las amistades y los apoyos en el exterior han sido empujados a su límite, consistentemente frustrados en sus intentos de conseguir el correo pasado a través  de las regulaciones complejas e inexplicadas de Carswell. Aparte de los pocos amigos cercanos y la familia inmediata que ha dejado, Marius recibe muy poco correo. El correo es su salvavidas para el mundo exterior. Necesita a lxs compañerxs para volver a comprometerse con la correspondencia, y a las visitas, para aquellxs de nosotrxs que lo conocíamos antes de su arresto (un requisito de la BOP). Sepan que las cartas que mencionan las acciones políticas no lograrán pasar por la estricta censura.

En el exterior, los nuevos proyectos que intentan romper las barreras impuestas por la prisión han florecido. Compañerxs de todo Estados Unidos y otras partes han comenzado a publicar boletines de la prisión, dando alas a las ideas de nuestrxs compañerxs encarceladxs, permitiéndoles difundir semillas en el «mundo libre» y en las celdas de la prisión. Los sitios web de apoyo individuales, los sitios web de contrainformación, los zines que recogen los escritos de lxs presxs, el CERTAIN DAYS CALENDAR, el nuevo sitio web BLACK BRIDGE y otros esfuerzos que mantienen a nuestrxs compañerxs detrás de las rejas conectadxs con nosotrxs. La teoría, y la elaboración de estrategias para continuar con la lucha.

Esto se extiende también al ámbito de la acción, con la solidaridad arraigándose en el espíritu de lucha combativa e internacionalista contra las prisiones y su mundo. Tras el arresto de Pola Roupa y Konstantina Athanasopoulou y la detención de Lambros-Viktoras, hijo de Pola, de seis años de edad, se llevaron a cabo acciones diversas y combativas, resultando en que la abuela de Lambros-Viktoras tenga la custodia de su nieto. Las acciones emprendidas en todo el mundo en solidaridad con la huelga de las prisiones en EE.UU. en septiembre del 2016 ofrecen una visión clara de cómo las palabras y la acción pueden mezclarse en el caldero de la revuelta. También queremos mencionar la próxima convergencia en Texas, Fight Toxic Prisons, dibujando las conexiones importantes entre la devastación ecológica y la sociedad penitenciaria y arraigandose tanto en la solidaridad activa con lxs compañerxs encarceladxs.

Este año nos desafiamos en afilar nuestras palabras y gestos entre el y el otro, para darles los colmillos. Vamos a encontrar maneras de luchar contra la censura de los que envían mensajes desde el interior, y los que envían la fuerza y el apoyo desde el exterior. No nos contentemos con simplemente expresar nuestros deseos e ideas a quienquiera que esté escuchando, pero realmente vivirlos y desarrollarlos juntos. El Estado quiere aplastar a nuestrxs compañerxs separándolxs de las comunidades en lucha. ¡No los dejaremos tener éxito!

FUENTE: JUNE 11TH

TRADUCCIÓN: INSTINTO SALVAJE


COMMUNICATION IS A WEAPON

By now it is a platitude to speak of the isolation and silence that prisons strive to impose. Every week another one of our imprisoned friends tells us that their mail is getting fucked with, the phones on their unit are “broken,” or that our publications are being rejected with no recourse.

For us, one of the most exciting elements of June 11, 2016 was the proliferation of words and ideas shared between and from anarchist prisoners.  Along with spreading material solidarity internationally and keeping the names of our comrades on our lips, our contribution to facilitating that communication is one of our most important tasks. While the starting point of our project was support for Marius Mason and Eric McDavid (the first of whom remains imprisoned in an extremely restrictive unit, while the latter has been freed!), it has been through a spreading web of communications that we have expanded the scope of our project to solidarity with long-term anarchist prisoners around the world.  This year, we are seeking to emphasize this communication.

Maintaining communication is a lifeline for those caught in the snares of state repression or locked in its dungeons. Prisons function to isolate those held within these dungeons, to remove them from human community, and to break their will. Receiving letters and publications, being able to connect with individuals outside of the walls, and being able to call upon the solidarity of comrades on the outside are all vitally important to retaining dignity in dehumanizing conditions. When Chelsea Manning attempted suicide, communication enabled her and those close to her to mobilize and act. For prisoners who seem to live under a microscope due to their rebellious activities, a constant stream of letters shows their tormentors that they have friends on the outside and that there will be consequences for any action taken against them. Throughout the September 9th US prison strike, the relationships built over years made it possible to know of work strikes and rebellions happening in prisons all over the country, allowing supporters to organize counter-repressive action.

We must not, however, confuse actual communication with the absentminded chatter of liberal democracy. In totalitarian societies, speaking out can be subversive to systems of power; in liberal democracies it strengthens them. History textbooks teach us to speak truth to power, allowing power to better understand our frustrations so it can then maneuver to undermine us – either by regurgitating and disfiguring our criticisms as popular appeals or otherwise attempting to sell them back to us through edgy marketing campaigns. The more we tell power what we’re mad about, the better the chance they can manipulate us. Ranting on the internet is a microcosm of the pressure valve function of free speech in neutralizing social unrest. We are encouraged to say whatever we want, as long as we don’t actually do anything about it. Free speech becomes a fetish. For people who have never experienced a moment of freedom in their entire lives, freedom of speech is taken for freedom itself.

When direct action actually does take place, it either is castigated as coming from “outsiders,” or framed to fit into democratic rhetoric around speech. After the uprising against police in Ferguson, Missouri, Martin Luther King Jr.’s quote that “riots are the language of the unheard” went viral because it was a way to frame the uprising as revolving around freedom of speech, as if the silencing of Ferguson residents’ voices is what caused the riots, or that their rioting was intended only to amplify their voices.

When we speak of communication, we are not talking about “freedom of information” – media attention and generalized knowledge of the horrific practices and conditions inside prisons will never result in public outrage, nor will they cause a wave of shame that will wash over the authorities and affect them to the point where they’ll change what they’re doing. While trying to bring attention to issues sometimes has it place, we don’t expect anything from the authorities (or the “public”) and we know all too well that, especially in democracies, public opinion usually does very little to affect the policies or practices of the state. We’re talking about something different: that finding and speaking with our comrades is vital to attacking power and living full lives.

Within liberal democracies, prison functions to isolate those who do not take the bait of the democratic illusion.  We amplify the stories of those anarchists serving time in prison who have chosen active revolt against any regime of power rather than played into democracy’s games.  In February 2017, Eric King received sanctions – including loss of phone, visits, and commissary; increase in security level; and loss of “good time” – for writing poems and drawing cartoons depicting violence towards the Bureau of Prisons and the government in general. In early 2017, Sean Swain went on a successful 50-day hunger strike demanding the restoration of his email and phone communications, which had been cut off years ago due to his alleged threats of outside direct action against prison officials. In 2014, Bill Dunne received a 15-year “hit” to his parole, with the parole commission citing his “continued association and affiliation with anarchist organizations” as evidence he “still harbor[ed] anti-authoritarian views that are not compatible with the welfare of society.” Marius Mason is currently being held in the intensely-restrictive federal prison in Carswell, Texas, which surveils and controls his communication with the outside world and imposes harsh limits to his ability to connect with struggles on the outside. The comrades arrested in Italy under Operation Scripta Manent have seen their mail restricted, including a permanent seizure of all material from Croce Nera Anarchica [Anarchist Black Cross].

Despite the state’s best attempts to fetter our comrades’ tongues, imprisoned anarchists continue to contribute to struggles inside and outside of prison. Sean Swain’s Final Straw segments, Marius’ art and poetry, Jeremy Hammond’s incendiary tweets, and prison writings crossing borders and oceans show the innumerable and diverse forms communication can take in the belly of the beast.

That said, we want to share specific news of Marius’ struggles on the inside.  This year was filled with new heartbreak as the Bureau of Prisons developed means of isolating him further.  Beginning last summer, Marius began to see huge gaps in the mail he received, sometime going weeks without personal mail, with movement newsletters even more scarce. It was finally revealed via a phone call with a friend that FMC Carswell had been cutting off all communication about the National Prison Strike and thus any personal mail mentioning the strike was destroyed.

Even with these more obvious events Marius is going into his 10th year of incarceration, friendships and supports on the outside have been pushed to their limit, consistently thwarted in their attempts to get mail past Carswell’s complex and unexplained regulations.  Aside from the few close friends and immediate family he has left, Marius receives very little mail. Mail is his lifeline to the outside world. He needs supporters to recommit to correspondence, and to visits, for those of us who knew him before his arrest (a requirement of the BOP).  Know that letters which mention political actions will not make it through the tight censorship.

On the outside, new projects which seek to break down the barriers imposed by prison have flourished. Comrades all over the US and elsewhere have started publishing prison newsletters, giving wings to the ideas of our imprisoned comrades, enabling them to spread seeds in the “free world” and in the prison cells. Individual support websites, counter-information websites, zines collecting prisoners’ writings, the Certain Days calendar, the new Black Bridge website, and other efforts keep our comrades behind bars connected with us, and us connected with them – through creative expression, mutual contribution to theory, and strategizing for continuation of struggle.

This extends also to the realm of action, with solidarity rooting itself in the spirit of combative, internationalist struggle against prison and its world. Following the arrest of Pola Roupa and Konstantina Athanasopoulou and the detainment of Pola’s six-year-old child Lambros-Viktoras, diverse and combative actions took place, resulting in Lambros-Viktoras’ grand-mother gaining custody of her grandchild. The actions taken all over the world in solidarity with the US prison strike in September 2016 offer a clear vision of how words and deeds can mix in the cauldron of revolt. We also want to mention the upcoming Fight Toxic Prisons convergence in Texas, drawing the important connections between ecological devastation and prison society and rooting both in active solidarity with imprisoned comrades.

This year we challenge ourselves to weaponize our words and gestures to one another, to give them teeth. Let’s find ways to fight the censorship of those sending messages from the inside, and those sending strength and support from the outside. Let us not be satisfied with merely expressing our desires and ideas to whoever is listening, but really live them, and develop them together. The state wishes to crush our comrades by separating them from communities of struggle. We will not let it succeed!

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