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Próximo a cumplirse 3 años de la desaparición y asesinato del compañero anarquista Santiago Maldonado, nunca serán suficientes las palabras para abarcar el dolor que genera la muerte en acción de un compañero en manos del enemigo y en el intento recuperador de los reformistas, pero si podemos encontrar aquellas que hablan de nuestras convicciones, de la entrega aún en momentos donde todo parece cuesta abajo, de lxs compañerxs que una y otra vez levantan la cabeza y en la oscuridad de la noche o en la lucha callejera encapuchada reivindican la memoria insurrecta, porque es ahí donde ni el lechuga ni ningún compañerx es olvidadx, cuando no dejamos que el dolor supere nuestra entrega, cuando no claudicamos y afirmamos nuevamente la guerra social que la autoridad nos ha declarado hace ya largo tiempo.

El 1ero de agosto de 2017 no solo demostró el cinismo del Estado Argentino y la hipocresía de sus colaboradores, también abrió pasos hacia la solidaridad, sentó precedentes que no podemos olvidar y necesitamos tener presentes, momentos de efervescencia, de encuentros de miradas eufóricas, de prepararse y estar dispuestxs a todo incluso a pesar de la mirada enemiga en la espalda. Tanto en aquellos momentos, como ahora 3 años después, somos conscientes que no somos lxs primerxs, pero creemos también que depende de nosotrxs no ser lxs ultimxs, hoy más que nunca nos enfrentamos a nuestra propia historia y la reafirmamos, tanto con sus aspectos positivos como aquellos negativos que necesitan afilarse, pero con la inquebrantable idea que nuestra memoria reivindicativa es la acción y la solidaridad es un arma que nunca dejaremos de empuñar.

QUE LA PANDEMIA NO APAGUE NUESTRA RABIA
POR UNA MEMORIA ICONOCLASTA E INSURRECCIONAL.