“Solamente puedo reproducir lo que veo, lo que pienso y,
decirlo más exactamente, lo que pensamos NOSOTROS

“Me acordé de determinado cuadro en el museo (se trataba de una asociación de contrastes):
una calle del siglo XX, una policroma confusión de
hombres, engranajes, animales, pasquines, árboles, colores y pájaros…
¡Y aquello había existido realmente!
Me pareció tan inverosímil y absurdo, que no pude dominarme,
y prorrumpí en una sonora carcajada”.
D-5031

Desde hace algunos años, la máxima prioridad de los gobiernos y las empresas ha sido acelerar la transformación digital para, acelerar (valga la rebusnancia) el desarrollo global. Además de la industria farmacéutica, la otra gran ganadora debido a la pandemia es la tecno-industria. Ya se comienzan a hinchar sus carteras gracias al “apoyo” de los servicios de la digitalización global.

Poco antes de la llegada del año 2000, cuando un supuesto colapso en los computadores de entonces –por no programar dicho año– ocasionaría fallos catastróficos si no se corregía a tiempo; platicaba hasta la divagación con un compañero sobre dicha situación, y terminé concluyendo que “el día en que el sistema acabe con la convivencia física entre humanxs, sería el comienzo de una nueva era”, en ese momento aún no me percataba que estábamos en la antesala de la era digital: en los albores de la Cuarta Revolución Industrial.

Una suerte de revival de la distopía iniciada a finales del s. XIX –con el inicio de la Segunda Revolución Industrial (1870-1914)–, ha tomado vida hoy. El arribo de esta nueva distopía pareciera que nos conduce a reflexiones catastróficas, apocalípticas, fatalistas, pesimistas, etc. A lo largo del tiempo la hemos percibido como una ilusión, similar a la supuesta caída del capitalismo “predicha” desde los tiempos de Marx. Sin embargo, lo que vemos es que el mercantilismo actual va hacia la liberación económica tal como lo teorizara Hayek; es decir, parece que este tipo de capitalismo como lo hemos estudiado y conocido, ha sido una puesta a prueba a propósito y que, con la programación de la generación millenial y el avance tecnológico, ahora sí están listos para dar el siguiente paso, a menos que sectores de la alta burocracia se opongan reciamente y sigan con la idea de mantener a los Estados como unidad rectora y dominante; lo que podría reforzar la propuesta del nuevo populismo que va promoviendo Michael Onfray, mientras que los millenial –más en sintonía con los libertarianos– van empujando a lo primero; pero también hay un reacomodo en las elites y la imposición de nuevas teorías, pues no solo han surgido estos dos grupos antagónicos (que por cierto, afirman que el debate izquierda-derecha está agotado o desfasado en la era digital), sino que también salen a la luz los denominados NRX en el que aparentemente se conjugarían ambas ideas, es decir, hacer Estados-empresas, según la división geográfica-política actual y, cabe destacar, que es muy probable que los “movimientos ciudadanos” también se actualizarían como los llamados anti-extinción, que serían los que se acomodarían a cualquiera de estas tendencias, siempre que se asegurara la supuesta sostenibilidad y la perpetuación del ser humano sobre el planeta.

Por si fuera poco, habría que añadir la dosis permanente de series y programas distópicos que inundan las plataformas streaming que inyectan a la sociedad, como parte de un adoctrinamiento para mentalizar a la gente y acostumbrarlas a asumir cualquier hecho catastrófico ocasionado por el Sistema de dominación, donde este mismo termina siendo el héroe capaz de salvarlos, como el caso de la actual pandemia.

La Tormenta Perfecta

“el etnocidio puede tener un giro positivo, el etnodesarrollo”.
MIA-FONATUR2

El toque final que ha permitido consolidar el control y la vigilancia ha sido la pandemia. Sin duda, jugada maestra del sistema de dominación para forzarnos a la adaptación a esta nueva era.

Bajo la muletilla de mantenernos sanos y seguros, han creado una hipnótica obediencia que, ante la infinita repetición, normalizaremos poco a poco la ausencia de contacto afectivo: visual, interacción física o verbal; además de que todo lo que tocamos masivamente ahora será objeto de miedo; es decir: el fin de la convivencia social. De esta forma nos resetean el chip para la aceptación de la nueva normalidad de obediencia y confinamiento, con el Internet como aliciente contra la ansiedad y la depresión provocada por el incremento de soledad. Con el engaño de que la rápida migración a las nuevas tecnologías digitales originada por la pandemia será la clave para la recuperación.

El estudio sobre conectividad Mobility Report 2020 de Ericcson, menciona que México será de los primeros países de LaTam en conectarse al 5G y el Estudio de Hábitos de Usuarios de Internet en el país, indica que actualmente hay más de 80 millones de usuarios que se conectan vía smartphone (92%), teniendo como actividades el acceso a redes sociales (82%), mensajes (78%) y streaming de películas y videos con 65%.

Esta sociedad online, junto a la nueva clase productiva3 , es la que nutrirá y mantendrá en funcionamiento los neo-feudos y la sociedad terrenal -offline, los que estaremos en el rezago digital o navegando dentro de los limites como excluidos digitales; los salvajes que aprovecharemos la oportunidad no solo para sobrevivir fuera del radar del control digital sino para mantener la insurrección permanente sin tregua. Evidentemente, en este momento resulta imposible el sueño de la autogestión hasta no concretar la destrucción total del Sistema de dominación.

El sentido común como primera línea de defensa (y ataque)

“En estos días de pandemia, nos ha tocado ver al anarquismo en la vidriera de la tienda de regalos. Se ha estado vendiendo con la etiqueta roja de liquidación junto a otras mercancías ideológicas como «alternativa» políticamente correcta; orientado a la positividad, la construcción, la cooperación, los cuidados, la integración y, la reforma, en busca de aceptación social y «alianzas estratégicas»”.
Gustavo Rodríguez

Pena ajena nos provoca ver como los changarros alternativos de los entrepreneur´s de la fauna “anárquica” se acomodan a vender sus mercancías en la era digital; es decir, como presentan sus proyectos pretendidamente anarquistas a través de los mismos medios que los espían y les hace su “perfil” para mantenerlos en una burbuja, aislados de otros segmentos. En este sentido, el movimiento local es más un cuerpo avejentado con una supuesta vitalidad activista que se va moviendo según la marea, tomando la senda que les impone el Sistema. Para decirlo, en palabras del compañero Gustavo Rodríguez: “…una extensión «mejorada» de la misma que emplea tácticas idénticas (al Sistema) en busca de aprobación y legitimación, develándose como un pulcro y eficiente vendedor de la tienda de regalos.”4

Quien más que el Sistema, desea curar al movimiento de la enfermedad de la insurrección anárquica; depurarlo de esta infección maligna para absorberlo y diluirlo en el más sumiso ciudadanismo, transformándolos en inofensivas criaturas estereotipadas e imitadoras; vieja costumbre adquirida que ha venido destruyendo de forma reiterada nuestras tendencias impulsivas, salvajes, y naturales cargadas de sentido común. Una buena parte de este cuerpo envejecido se ha perdido en indecisiones y perplejidades en torno a la practica anárquica que ya debieran estar engranadas en su propia naturaleza.

Reitero lo dicho por el compañero, con el ánimo de originar una propuesta al anarquismo ucrónico (los que puedan recordar, valorar y establecer una acción), capaz de abandonar esta mala costumbre, de olvidar los discursos abstractos y aprovechar las oportunidades prácticas; es decir, concretar nuestro campo de acción, de acuerdo al contexto individual y la propia creatividad (que tanta falta hace) abocados a los actos de insurrección no solamente cuando los mítines y manifestaciones lo propicien, sino de manera permanente. Nuestro sentido común debería operar bajo la pauta de reconocernos en esta situación e impulsarnos a relegar esa emulación en pequeña escala con la sociedad capitalista, claro está, esto solo es posible si en realidad desean no preservar y revitalizar ese cuerpo avejentado en que reposan y les convida a dar bandazos cada vez que una simple palabra proveniente de trincheras ajenas les excita, desviándose del camino negro y la praxis anárquica insurreccional, sino renacer de las cenizas como siempre hemos hecho en nuestra historia.

Quizá todo lo anterior a muchos les parezca una fantasía, pero considero que lamentablemente siempre hemos tenido mayor habilidad para desarrollar nuestros antagonismos que nuestros afectos; sin embargo, entiendo que si verdaderamente buscamos la liberación total debemos encaminar todos nuestros esfuerzos hacia una ruta compartida. El compañero Kosta Cavalleri, junto a Bonanno y otrxs compañerxs, ya habían hecho una propuesta a fines de los 90`s; pero lo mío es solo una invitación a todxs lxs que navegamos en la Tendencia Informal, y seguiremos dicho camino (con particular coincidencia con las propuestas del compañero Gustavo) conservando intacto el mal sabor de la derrota de aquellxs afines vencidxs a través del tiempo; las llamas de la insurrección han inflamado mi pecho y me incitan a cultivar el fuego hasta descabezar a la Dominación y arrojarle su cabeza a lxs ciudadanxs que lo adoraron de rodillas.

Desde algún lugar, infectado por la pandemia
Nihil
Julio de 2020


1.  Nosotros, Yevgueni Zamiatin, Akal 2008.

2. Aunque quisieron componer la frase emitida tras la lluvia de críticas, ya está dicho y es la idea general del gobierno PEJISTA o de cualquier otro.

3. El filósofo francés Paul Virilio, hacía una comparación de los empleos laborales del s. XX e inicios del s. XXI, con los campos de concentración de la 1ª. y 2ª. Guerra Mundial, en el que este formato laboral era una especie de evolución de dichos campos. Ver, El Arte del Motor, Aceleración y realidad virtual. Ediciones Manantial, 1996, Buenos Aires, Argentina.

 4. La capacidad heurística de la anarquía, disponible en: https://anarquia.info/la-capacidad-heuristica-de-la-anarquia/